Como lágrimas en la lluvia. Sobre lo efimero y perecedero de nuestra experiencia



Como personas, en nuestro diario vivir sufrimos, o experimentamos mejor dicho, puntos de inflexión que nos otorgan enormes oportunidades de aprendizaje, de cambio, los cuales poseen un valor inestimable. Aunque no siempre lo veamos como tal, la sempiterna necesidad de cuestionarnos y replantearnos acerca de la posición en la que nos encontramos, nos ofrece la maravillosa opción de cambiar de trayectoria en nuestro caminar, de cambiar no sólo el ritmo de nuestros pasos, sino que también la fuerza y actitud con la que pisamos nuevo terreno. Es que, no sólo se trata de analogías y metáforas baratas. Lo nuevo, la verdad efímera que se nos escapa entre las manos, no sólo supone un sustrato inevitable al cual siempre se anhela acceder para ganar un momentáneo mejor equilibrio, sino que también supone un acceso directo a lo desconocido, a lo potencialmente dañino, a lo que puede ser incluso letal.


No sólo la experiencia moderna de la que somos sujetos para con nosotros mismos, posteriormente tapizada de necesidades banales enganchadas por aspectos desconocidos y/o de los que renegamos de nuestra propia naturaleza, es lo que nos tiene "ensimismados" en un abismo de supuestas necesidades y pseudo-problemas, - no permitiéndonos ver más allá de nuestras propias narices -, sino que también hay una profunda ignorancia que nos determina un espacio vital muy estrecho.

Tal vez, a lo largo de nuestra evolución como especie, perdimos algo en el camino, o al contrario, tal vez ganamos un bagaje evolutivo que ya no nos sirve más, y que a su vez, presenta un serio peligro para lo que ahora tratamos de crear como animales racionales. O quizá, ambas cosas. ¿Pero qué fue realmente? ¿En qué punto nuestra experiencia perdió consistencia y sentido? Y más aún, ¿acaso fuera de las ilusiones religiosas, alguna vez lo tuvo?

Formamos parte de un efímero momento de una corriente específica del desarrollo cultural de la especie humana en su conjunto. Constantemente huimos de aquello no consistente con nuestra cosmovisión, creencias y posturas. Y es el accionar de nuestros temores a enfrentarnos con una "realidad externa" carente de sentido, lo que nos proporciona un suplemento de ayuda para poder preservarnos y así salvaguardar nuestra propia integridad. Pero bien en el fondo, sabemos de igual forma, que al hacerlo, intentamos ocultar o reprimir uno o más de los aspectos que también nos constituyen.

Buscamos "captar" en algún lugar el sentido de la vida, sin siquiera darnos cuenta de que tal cosa no se encuentra disponible en ningún lugar del ambiente. Asimismo, en lo mundano, en nuestra experiencia profana, desde el propio sentido común, desde el chispazo espontáneo en el que normalmente nos ubicamos, es donde, sin darnos cuenta, mayormente manejamos esta especie de greda. Es esta greda la que forja en gran medida nuestra visión acerca de las cosas, el sentido de nuestras vidas.

¿Pero definitivamente qué son nuestras experiencias en el zumbido cósmico? ¿Qué representa nuestro andar en el flujo constante? Ni siquiera hoy, con todo el avance en el conocimiento y la apertura de los medios de información, alcanzamos a comprender nuestro lugar en la escala de lo imperecedero.




"Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia". ~ Blade Runner







"Nuestras posturas, nuestra presunción imaginada, la falsa ilusión de ocupar un lugar privilegiado en el universo son desafiadas por este punto pálido de luz". ~ Carl Sagan







Aprovechemos este paseo a cada instante, reconociendo lo fugaz de nuestra existencia, sin necesariamente ir por la vida tratando de ocupar como recurso nuestras ciegas idealizaciones acerca de lo que somos y representamos, para así cuidar falsamente nuestra integridad y vivir finalmente en una vaga ilusión.

Mientras nos concentramos en el intento egoísta de satisfacer sólo nuestros deseos y necesidades personales, ignoramos ser para con los demás, de esforzarnos más para hacer de nosotros aquello que queremos ver en el mundo.





"Pero también somos capaces de usar nuestra compasión y nuestra inteligencia, nuestra tecnología y nuestra riqueza, para crear una vida abundante y significativa para cada habitante de este planeta, para mejorar enormemente nuestra comprensión del universo, y para llevarnos a las estrellas". ~ Carl Sagan








Una gran parte de nuestro vacío existencial e infelicidad yace en la incomprensión de que la vida simplemente es aquello que hacemos de ella. Finalmente, como Jean Paul Sartre sostuvo, "la vida no tiene un sentido a priori... depende de ti darle sentido, y el valor no es más que el sentido que elijes.










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1 comentarios:

Anónimo dijo...

Excelente todo! Me encantó este artículo!!

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